jueves 9 de julio de 2009

El famoso "Aquí estoy".

Son las dos y media de la tarde.

Ya comí calabacitas, colifror, espinacas y queso Oaxaca en salsa verde, dentro de un refractario que más que apetecible, hace ver a la comida como pedazos de vegetales muertos.

Ya me tomé mis reglamentarios 500 mililitros al cuadrado (osea un mísero litro de agua)

Ya terminé el trabajo administrativo. La tarde se pinta para fregarme los ojos entre documentos y archivos que prometen servir de algo en algún momento de la vida. No obstante, mi cerebro sigue concentrándose en la muerte del mormón en Chihuahua. Y en las palabras de su esposa, y en las de su hermano. Probablemente esta muerte me duela más que muchas tantas otras que me lastiman, porque son el perfecto ejemplo de lo absurda que es la vida y de lo frágil de la misma, especialmente en un país en decadencia.

Creo que hoy más que intercambiar fluidos, pasiones y arañazos… quisiera sentir el cuerpo cálido de alguien que no dijera nada más que: “Aquí estoy”. Y es que, aunque a veces la paz como se concibe en Occidente es una porquería, hoy quisiera tener paz, tirar las armas y rendirme a la utopía de la felicidad.

Intercambio social de fluidos obligado.

La primera vez que un hombre decidió introducir su pene en mi ano, me sentí violada, porque además, utilizó el viejo truco: muchacha drogada, muchacha abusada. Y realmente me sentí así, pero tenía tanta mariguana en mi cerebro que bien pudo haberme matado y mis fuerzas hubieran seguido estando pendejas.

Aun así, seguimos siendo amigos sexuales unos meses más. (Ya saben como soy, nada de emitir sentimientos profundos a pendejos desconocidos…. Menos a conocidos) pero no volvimos a tener sexo anal nunca más. Él sabia que hubiera sido diferente si me hubiera dicho minimo un “agua va” (Mmm, y bueno tampoco se sentía así como “aguita, aguita)y le costó trabajo volver a verme a los ojos o a decirme al oído alguna obcenidad como a las que me tenia acostumbrada.

Creo que ahora pasa lo mismo con Hugo. Se siente violado a pesar de que días antes le puse aquella memorable película: El último tango en París. Y a pesar de ver al mismísimo Marlon Brando personificar el personaje.

No voltea a verme, y siento la obligatoriedad en sus palabras por el MSN… “Te quiero coger”, “Me urge cogerte”, “Ya quiero que sea fin de semana” pero no siento ninguna lascividad, erotismo o ansiedad en sus palabras… son palabras tiradas al aire que esperan esconder a plenitud sus temores ante mí. (Percibo…)

¿Acaso parezco violadora en serie o una persona que se aproveche de las personas? Me siento defraudada, porque el sexo con Hugo se ha vuelto un intercambio social de fluidos. Una obligación para seguir siendo amigos, o en dado caso compañeros de trabajo. Que mala suerte.

Pequeña confesión sin sentido.

¿Por qué tenemos sexo? Realmente, ¿Por qué lo tenemos?

¿Simple necesidad biológica o deseo de comunión espiritual?

¿Qué tiene el sexo que nos vuelve presas fáciles? ¿Acaso no son sólo unos segundos de éxtasis? ¿Y el después, no les parece tedioso el después? ¿Es tan vacía la vida emocional que los orgasmos son lo que más nos acerca a nuestra nula espiritualidad? Y de ser así, ¿Buscamos a dios?

Yo busco al hombre, al mundo detrás del cuerpo. La intimidad de la persona, los límites del alma. Los gestos, los movimientos, los segundos anteriores a las acciones… los segundos después. Los aromas, los fluidos, las respiraciones… las palabras, los sonidos, los silencios.

Cada persona que ha decidido entrar en mí me ha dejado algo, porque eso es lo que me mueve. Hay algunos que creen que se coge por coger. A ellos, por supuesto que no deseo conocerlos.

Posteando

Pequeños pensamientos de las últimas breves:

- ¿Cuál es la diferencia entre los partidos políticos, por qué tendríamos que tenerles confianza? ¿Por qué gastamos tanto en ellas y ellos? Mucha gente podría haber comido con todo lo que se gastó en campañas idiotas.

- La respuesta brutal a las protestas de LeBarón…. Quiero saber el sentido de su muerte y la de tantas otras personas. De verdad, quiero saberla.

- Ya sabemos o creemos que sabemos quiénes son los que manejan las guarderías. ¿Y luego? ¿Cómo acallar la muerte en vida de los padres?

- Gómez Mont dice que la CIDH no tiene injerencia. ¿Por qué seguimos permitiendo que Gómez Mont siga teniendo injerencia en nuestro país?

- Tiene razón Lydia Cacho, no podemos darle el poder a los secuestradores y delincuentes. Sin embargo mi pregunta es ¿Por qué siguen gobernándonos unos pendejos inseguros y briagos de poder?

La respuesta la tenemos todos y todas. El problema es que nos da miedo responder, porque nos volvemos responsables.

P.D: y no me vengan a decir que qué hacemos, porque, siguen siendo irresponsables al preguntarlo.

lunes 6 de julio de 2009

Sobre el voto nulo y la democracia...

La opresión del cuerpo es ocasionada por la levedad de un alma que no sabe a donde se dirige ni porque está aquí.

La liberación de los músculos, aunque momentánea, pero cegadora, vale más que cualquier masturbación mental en la que aun intentamos generar una acción en conjunto.

Quiero perderme en miles de opresiones corporales en donde lo colectivo sea sólo de dos. Porque los tres, cuatro o 10,000…. Siguen siendo añoranzas de un inconciente colectivo que se autoflagela ante una realidad que lejos de dar orgasmos, lacera y hiere con tal profundidad que me es difícil hablar de ello.

Más posibilidades para explorar.

- Mira ya fui a anular mi voto. – le dije muy feliz.
- Si serás tonta… ¡Le vas a dar a mayoría al PRI! – me contestó como todo extranjero empecinado con la política mexicana pero lo suficientemente lejano para seguir teniendo dentro de sí, otro contexto.
- Psstt… no molestes. Le expresé mi valemadrismo en cuanto su opinión.

Nos fumamos un churrito, luego dos,, y luego tres. No teníamos nada que hacer. Era domingo, ya habíamos desayunado una barbacoa de hoyo, -regulis,regulis-. Y nos quedaban varias horas por delante.

Hugo estaba más fumado que yo, y suele suceder, sus 189 centímetros de estatura deberían de permitirle fumar lo que no me cabe a mí en 155 centímetros. ¿Qué no? Así que lo empecé a molestar.

- Nunca lo he hecho con un español- le decía mientras le acariciaba su cabello.
- Pues tú dime- contestó.
- Pero, quiero hacer algo… diferente. – le dije al oído mientras le comenzaba a besar el cuello.
- Lo que tú digas- me contestó sin imaginar lo que tenía en mente.
Ni siquiera le permití que quisiera tomar la iniciativa, No. La iniciativa, el morbo y las ganas eran más mías que suyas.

Lo besé de a poquito. Disfrutando su sabor, -por cierto, bastante peculiar- que se quedaba impregnado en mi lengua ávida de su piel.

Le quité la ropa despacito, dejándolo sentir que cada sensación se intensificará con ayuda del churrito. Yo empezaba a estar lo bastante cuerda como para percibir su estado alterado de la conciencia (¡Voooy!, dirían en las películas de Pepe, el Toro).

Le chupe los dedos, cada uno de ellos. El cuello, los labios, el pecho, el ombligo (¡Cómo me gusta el ombligo masculino!, pues generalmente empieza un caminito lleno de vellos que me describen a medias lo que veré más adelante) e intenté inhalar, ese dulce olor a él que me parecía embriagador (A lo mejor y no lo era tanto, pero estaba un poquito drogada).

Cuando comencé a saborear su pene, me sentí un poco menos segura de mí… no era “enorme” ni nada por el estilo pero, era… mmm… digamos que un poco más ancho que lo habitual y al tratar de succionarlo todo me lastimaba un poco…

Él tenía los ojos cerrados, la cabeza recargada en el improvisado sillón y las piernas abiertas en donde yo me recargaba plácidamente mientras me peleaba un poco con su anchura. –claro que él no lo notaba- .

Me gusta chupar el glande como si fuera una paleta. Me divierte sentir el grosor y la forma, y llenarlo con mi saliva. También me apetece jugar con el orificio que tienen los hombres justo en medio. Por mera lógica visual, sé, -y creo que todas lo sabemos- que nunca podremos introducir nada ahí (al menos nada que no sea doloroso) es como una negación a su interior y en lo personal me causa mayor deseo. Así que chupo, lamo, y siento cada milímetro de piel, esperando en vano, que sea más grande y pueda introducir mi lengua.

A esas alturas del asunto, Hugo, estaba a punto de llegar al orgasmo.- ya saben, el pene se vuelve un poco más ancho, las venas se sienten un poco más en la boca y hay un movimiento inconfundible. Por lo tanto, me detuve. ¡Claro que no iba yo a dejarlo terminar así como así!

Entre un jugueteo en el que él sin decirlo pedía que me quedará abajo, mientras sus manos toqueteaban mis senos e intentaban aprisionarme por medio de la cintura. Yo, lo tomé de sus brazos, y las até con su propia camisa. Él sonrió. Se dejó atar con una leve sonrisa en los labios, estaba dispuesto a todo.

Lo ayudé a recostarse. Le indiqué que seguiría saboreándolo y le pedí que no se moviera. Él asintió con la cabeza y volvió a cerrar los ojos y a olvidarse de mí, pues sólo mi boca importaba.

Volví a succionar con lentitud su pene que cada vez se acomodaba más y más entre mis labios, para después ayudarme con una de mis manos a acariciarle de arriba abajo.
- ¿Así te gusta?- le pregunté y el afirmó que sí mientras se mordió los labios.
Mientras mi mano seguía masturbándolo, mi boca comenzó a bajar hacia sus testículos. Donde esa piel mucho más suave y delicada, -a pesar de que los vellos no permiten el contacto directo.- sabía más a él. Se mezclaba con un aroma dulzón.

Hugo parecía retorcerse de placer, y aunque las sensaciones lo aprisionaban, su cuerpo seguía estando estático, para no molestarme en mis acciones.

Besaba y chupaba de manera intercalada sus genitales. Unas veces el glande, -húmedo, muy húmedo- y otras veces sus testículos que, -debo de admitir me envolvían por la sensación de poder que me daba-. Entonces, decidí ir más abajo, cerca de su ano y mi lengua comenzó a jugar justo en esa parte donde lo peor y mejor del hombre se unen. Escuché un leve gemido que pareció ahogado intencionalmente para no delatarse.

Me cercioré de humedecer aquella parte y el ano mismo, lo suficiente para que mi dedo meñique no fuera brusco a la hora de querer entrar. Él dio un salto, sin embargo, lo calmé con algunos juegos más de mi lengua en su glande.

Mi dedo meñique estaba dentro de él y con la suavidad que alguna vez yo necesité, lo moví lentaaaamente para generarle confianza. Acto seguido, mi boca devoró su pene que crecía y endurecía cada vez más.

No tardó mucho en llegar al orgasmo, esta vez el semen me sabía bien. Era un pequeño trofeo. Él no atinaba a decir o hacer algo. No importó. Yo estaba contenta de haber experimentado y de comprobar que siempre es bueno satisfacer al otro, especialmente cuando no se lo espera.

Hoy en el trabajo no me volteó a ver mucho, aunque por MSN me dice que le urge cogerme.
Yo espero que me devuelva el favor, porque además, un hombre tan abierto, me ofrece una gama de posibilidades que estoy ansiosa de explorar.

Nomas pa´ tantear al diablo.

Como Hugo vio que no tenía yo zapatos más que unas botas de charol azul que no combinan más que con mi cerebro, me dijo muy serio: “Sabina, metete a concursar a los 20 blogs, el premio es de 3,000 euros” y yo le dije: "¿Qué qué?"

Y es que, por 3000 euros en estos tiempos, yo estoy dispuesta a moverle la pancita por unos pesitos, a bailarle cha chá, a cocinar (mmm no lo sé de cierto), a volverme capitalista y a gastarme todo el dinero nomás porque sí.

Total que me metí al concurso, aunque dudo ganar algo, y no porque yo menosprecie mi blog, que amo y adoro porque me cuesta más barato que un psicoanalista o logoterapeuta (¿Si se dice así?), sin embargo, yo nunca me he ganado nada, ni cuando yo misma hacia rifas de besos en la primaria… nada… y en la repartición de premios quedé corta, aunque tampoco es queja. Total, ya me metí al concurso.

Así que este lapsus informativo es porque en estos días verán al lado de lo que escribo un logo donde dice que participo, y participo por participar, no crean que por los 3000 euros, al cabo que nada más son como $55,500 0 pesos.. osea como…mmm… 10 meses de sueldo base en honorarios, que realmente no honran ni madres.

Y para los que digan que yo siempre he hablado de trabajo en equipo y cero competitividad, que me digan cuando lo he dicho, porque yo no me acuerdo. Soy emprendedora, y mi blog sería mi changarro. Ja. ¿Alguien me presta el vocho?